

En lo más profundo y salvaje de la Patagonia, donde la naturaleza despliega su esplendor en formas majestuosas, se encuentra el Parque Nacional Corcovado, coronado por el magnífico Volcán del mismo nombre. Este coloso da la bienvenida a los aventureros intrépidos que se aventuran en un ecosistema prístino, un remanso de dificilísimo acceso compuesto por bosques siempre-verdes, fiordos serpenteantes, bahías acogedoras, ríos que fluyen con energía desbordante, valles profundos que resguardan secretos ancestrales y lagos escondidos que al verlos se sumergen aún más.
Imagínate explorar vastas extensiones de tierra aún intactas, donde la huella del hombre es mínima y la naturaleza se presenta en todo su esplendor, desafiando a aquellos que se aventuran a descubrir sus maravillas. Este rincón del mundo, resguardado por el golfo de Corcovado y la enigmática bahía Tic Toc, ubicado en la comuna de Chaitén, te invita a sumergirte en un paraíso terrenal lleno de misterio y asombro.
Dentro de los muchos tesoros que guarda este santuario natural, las vistas del imponente Volcán Corcovado serán tu primer regalo. Su perfil majestuoso se alza en el horizonte, recordándote la fuerza indomable de la madre naturaleza. Navegar por la bahía Tic Toc es como adentrarse en un lienzo vivo, donde la calma de las aguas contrasta con la magnificencia de los paisajes circundantes.
Para los amantes de la pesca, el río Corcovado se presenta como un desafío irresistible. Sus aguas albergan historias de capturas épicas y momentos de pura conexión con la naturaleza. Cada lance de la caña es una oportunidad de sumergirse en la tranquilidad del entorno y experimentar la emoción de la captura perfecta. Y, por supuesto, no puedes perder la oportunidad de visitar el ventisquero Yelcho, una maravilla de hielo y nieve que te transportará a un mundo de belleza glacial. La majestuosidad de sus formas y la sensación de estar frente a una fuerza milenaria te harán sentir pequeño en comparación con la grandeza de la naturaleza.
Así que, si estás buscando una aventura que despierte tus sentidos y te lleve a lugares donde la civilización aún no ha dejado su huella, el Parque Nacional Corcovado de la Patagonia Chilena es tu mejor opción.
Galería de Fotografias

En el corazón de esos valles inmensos, donde el río Chacabuco teje su historia entre montañas y pastizales, hay un mundo que aguarda exploración. Imagina caminar por senderos que parecen bordados por la naturaleza misma, cada uno llevándote a una experiencia única, como si el paisaje quisiera contarte sus secretos de forma gradual.
¿Qué tal iniciar con una inmersión en la cultura del Valle de Chacabuco? El nuevo Museo y Centro de Visitantes del Parque Patagonia es una puerta a ese universo ancestral. Te sumerges en historias talladas por etnias nómadas y te preparas para el viaje hacia los tesoros naturales que aguardan.
La ruta escénica X-83 hacia el Paso Roballos es como una pintura en movimiento. Manejar por aquí te regala vistas que desafían la lógica de lo hermoso. Cordones montañosos se alzan en el horizonte mientras los bosques de lengas y ñirres, que en otoño se pintan de un rojo apasionado, te invitan a sumergirte en su encanto.
¡Ah, los lagos! El Cochrane y Jeinimeni son como espejos gigantes que reflejan la majestuosidad de la naturaleza. Desde el Mirador Douglas Tompkins o los senderos de Tamango, la vista es un regalo que la tierra ofrece a quien se aventura a mirar.
¿Y qué me dices de la confluencia del Río Baker con el río Chacabuco? Es como un encuentro mágico entre gigantes acuáticos, un espectáculo natural que te deja sin aliento.
No puedes perderte la experiencia de cruzar las pasarelas sobre el río Chacabuco y el Valle Avilés, sentir la emoción al avistar aves en las lagunas escondidas y caminar entre los bosques de Lenga en su momento más espectacular: el otoño.
Los senderos son como hilos que tejen este tapiz de maravillas naturales. El Sendero Piedra Clavada te lleva a una formación rocosa imponente, mientras que el Valle Lunar en Jeinimeni parece un paisaje salido de un sueño.
Y esos circuitos, como piezas de un rompecabezas que te guían a través de este paraíso: el Circuito Jeinimeni – Avilés y el Circuito Tamango – Valle Chacabuco son como capítulos de una historia que se despliega ante tus ojos a cada paso.
Con senderos que llevan nombres como Laguna Esmeralda, Cañadón Chacabuco, Los Carpinteros o Los Coigües, ¿cómo resistirse a la tentación de explorar cada rincón?
Así que, ¿te animas a dejar tus huellas en estos caminos que la naturaleza ha trazado con tanto esmero? Prepárate para descubrir un universo de belleza, vida silvestre activa y la historia viva de un proyecto que ha transformado la tierra en un tesoro natural incomparable. ¡La aventura aguarda!
Rutas próximas al Parque Nacional Patagonia
Ruta Chile Chico – Puerto Bertrand
Ruta Puerto Bertrand – Cochrane
El secreto a voces de la Carretera Austral te espera: El Ventisquero Colgante.
Este espectacular glaciar milenario suspendido entre majestuosas montañas.
Coronando el parque nacional Queulat, enclavado en un rincón aislado y poco transitado, es un paraíso natural virgen y prácticamente intacto. Sus paisajes son un festín para los sentidos, con fiordos serpenteantes, ríos caudalosos y glaciares majestuosos, todo rodeado por el llamado Bosque Valdiviano, un bosque eternamente verde donde los hongos, helechos y musgos prosperan en la humedad y oscuridad característica.
El Parque Nacional Queulat es el hogar de una variada flora que se encuentra exclusivamente en esta región del planeta. Su selva de árboles longevos y majestuosos, se alzan como guardianes de este paraíso natural. Aquí, cada rincón es una oportunidad para conectarte con la naturaleza en su estado más puro.
Pero uno de los puntos culminantes y menos conocidos del parque es el Ventisquero Colgante. Este glaciar, que se aferra a la vida entre dos montañas cubiertas de vegetación, cuelga a unos 200 metros sobre un arroyo alimentado por el deshielo. Desde el corazón del glaciar, varias cascadas vierten sus aguas y hielo hacia el fondo del arroyo, creando un espectáculo de proporciones épicas.
Para llegar al mirador del Ventisquero Colgante, deberás pasar por la barrera del parque y pagar la entrada. Luego, seguirás un camino de tierra hasta llegar a un pequeño estacionamiento. Desde aquí, se abren varios senderos que te llevarán a explorar los alrededores.
Uno de los senderos te guiará a la Laguna de los Témpanos, desde donde podrás contemplar el Ventisquero desde abajo. El otro sendero te llevará al mirador, situado justo frente al glaciar. La subida puede ser desafiante debido al calor, la densa vegetación y la humedad, pero la recompensa será inolvidable.
Una vez en el mirador, podrás experimentar la magia del Ventisquero Colgante en su máxima expresión. Con paciencia, podrás ser testigo de impresionantes desprendimientos de hielo que retumban en el silencio de la naturaleza.
Este es un espectáculo hipnotizante y emocionante que podrás disfrutar en total soledad. Así que, si buscas una aventura en medio de la naturaleza más asombrosa y poco explorada, el Ventisquero Colgante en el Parque Nacional Queulat es tu destino perfecto en la Carretera Austral chilena. ¡Ven y déjate maravillar por la majestuosidad de la Patagonia!


En lo más profundo y salvaje de la Patagonia, donde la naturaleza despliega su esplendor en formas majestuosas, se encuentra el Parque Nacional Corcovado, coronado por el magnífico Volcán del mismo nombre. Este coloso da la bienvenida a los aventureros intrépidos que se aventuran en un ecosistema prístino, un remanso de dificilísimo acceso compuesto por bosques siempre-verdes, fiordos serpenteantes, bahías acogedoras, ríos que fluyen con energía desbordante, valles profundos que resguardan secretos ancestrales y lagos escondidos que al verlos se sumergen aún más.
Imagínate explorar vastas extensiones de tierra aún intactas, donde la huella del hombre es mínima y la naturaleza se presenta en todo su esplendor, desafiando a aquellos que se aventuran a descubrir sus maravillas. Este rincón del mundo, resguardado por el golfo de Corcovado y la enigmática bahía Tic Toc, ubicado en la comuna de Chaitén, te invita a sumergirte en un paraíso terrenal lleno de misterio y asombro.
Dentro de los muchos tesoros que guarda este santuario natural, las vistas del imponente Volcán Corcovado serán tu primer regalo. Su perfil majestuoso se alza en el horizonte, recordándote la fuerza indomable de la madre naturaleza. Navegar por la bahía Tic Toc es como adentrarse en un lienzo vivo, donde la calma de las aguas contrasta con la magnificencia de los paisajes circundantes.
Para los amantes de la pesca, el río Corcovado se presenta como un desafío irresistible. Sus aguas albergan historias de capturas épicas y momentos de pura conexión con la naturaleza. Cada lance de la caña es una oportunidad de sumergirse en la tranquilidad del entorno y experimentar la emoción de la captura perfecta. Y, por supuesto, no puedes perder la oportunidad de visitar el ventisquero Yelcho, una maravilla de hielo y nieve que te transportará a un mundo de belleza glacial. La majestuosidad de sus formas y la sensación de estar frente a una fuerza milenaria te harán sentir pequeño en comparación con la grandeza de la naturaleza.
Así que, si estás buscando una aventura que despierte tus sentidos y te lleve a lugares donde la civilización aún no ha dejado su huella, el Parque Nacional Corcovado de la Patagonia Chilena es tu mejor opción.
Galería de Fotografias

En el corazón de esos valles inmensos, donde el río Chacabuco teje su historia entre montañas y pastizales, hay un mundo que aguarda exploración. Imagina caminar por senderos que parecen bordados por la naturaleza misma, cada uno llevándote a una experiencia única, como si el paisaje quisiera contarte sus secretos de forma gradual.
¿Qué tal iniciar con una inmersión en la cultura del Valle de Chacabuco? El nuevo Museo y Centro de Visitantes del Parque Patagonia es una puerta a ese universo ancestral. Te sumerges en historias talladas por etnias nómadas y te preparas para el viaje hacia los tesoros naturales que aguardan.
La ruta escénica X-83 hacia el Paso Roballos es como una pintura en movimiento. Manejar por aquí te regala vistas que desafían la lógica de lo hermoso. Cordones montañosos se alzan en el horizonte mientras los bosques de lengas y ñirres, que en otoño se pintan de un rojo apasionado, te invitan a sumergirte en su encanto.
¡Ah, los lagos! El Cochrane y Jeinimeni son como espejos gigantes que reflejan la majestuosidad de la naturaleza. Desde el Mirador Douglas Tompkins o los senderos de Tamango, la vista es un regalo que la tierra ofrece a quien se aventura a mirar.
¿Y qué me dices de la confluencia del Río Baker con el río Chacabuco? Es como un encuentro mágico entre gigantes acuáticos, un espectáculo natural que te deja sin aliento.
No puedes perderte la experiencia de cruzar las pasarelas sobre el río Chacabuco y el Valle Avilés, sentir la emoción al avistar aves en las lagunas escondidas y caminar entre los bosques de Lenga en su momento más espectacular: el otoño.
Los senderos son como hilos que tejen este tapiz de maravillas naturales. El Sendero Piedra Clavada te lleva a una formación rocosa imponente, mientras que el Valle Lunar en Jeinimeni parece un paisaje salido de un sueño.
Y esos circuitos, como piezas de un rompecabezas que te guían a través de este paraíso: el Circuito Jeinimeni – Avilés y el Circuito Tamango – Valle Chacabuco son como capítulos de una historia que se despliega ante tus ojos a cada paso.
Con senderos que llevan nombres como Laguna Esmeralda, Cañadón Chacabuco, Los Carpinteros o Los Coigües, ¿cómo resistirse a la tentación de explorar cada rincón?
Así que, ¿te animas a dejar tus huellas en estos caminos que la naturaleza ha trazado con tanto esmero? Prepárate para descubrir un universo de belleza, vida silvestre activa y la historia viva de un proyecto que ha transformado la tierra en un tesoro natural incomparable. ¡La aventura aguarda!
Rutas próximas al Parque Nacional Patagonia
Ruta Chile Chico – Puerto Bertrand
Ruta Puerto Bertrand – Cochrane
El secreto a voces de la Carretera Austral te espera: El Ventisquero Colgante.
Este espectacular glaciar milenario suspendido entre majestuosas montañas.
Coronando el parque nacional Queulat, enclavado en un rincón aislado y poco transitado, es un paraíso natural virgen y prácticamente intacto. Sus paisajes son un festín para los sentidos, con fiordos serpenteantes, ríos caudalosos y glaciares majestuosos, todo rodeado por el llamado Bosque Valdiviano, un bosque eternamente verde donde los hongos, helechos y musgos prosperan en la humedad y oscuridad característica.
El Parque Nacional Queulat es el hogar de una variada flora que se encuentra exclusivamente en esta región del planeta. Su selva de árboles longevos y majestuosos, se alzan como guardianes de este paraíso natural. Aquí, cada rincón es una oportunidad para conectarte con la naturaleza en su estado más puro.
Pero uno de los puntos culminantes y menos conocidos del parque es el Ventisquero Colgante. Este glaciar, que se aferra a la vida entre dos montañas cubiertas de vegetación, cuelga a unos 200 metros sobre un arroyo alimentado por el deshielo. Desde el corazón del glaciar, varias cascadas vierten sus aguas y hielo hacia el fondo del arroyo, creando un espectáculo de proporciones épicas.
Para llegar al mirador del Ventisquero Colgante, deberás pasar por la barrera del parque y pagar la entrada. Luego, seguirás un camino de tierra hasta llegar a un pequeño estacionamiento. Desde aquí, se abren varios senderos que te llevarán a explorar los alrededores.
Uno de los senderos te guiará a la Laguna de los Témpanos, desde donde podrás contemplar el Ventisquero desde abajo. El otro sendero te llevará al mirador, situado justo frente al glaciar. La subida puede ser desafiante debido al calor, la densa vegetación y la humedad, pero la recompensa será inolvidable.
Una vez en el mirador, podrás experimentar la magia del Ventisquero Colgante en su máxima expresión. Con paciencia, podrás ser testigo de impresionantes desprendimientos de hielo que retumban en el silencio de la naturaleza.
Este es un espectáculo hipnotizante y emocionante que podrás disfrutar en total soledad. Así que, si buscas una aventura en medio de la naturaleza más asombrosa y poco explorada, el Ventisquero Colgante en el Parque Nacional Queulat es tu destino perfecto en la Carretera Austral chilena. ¡Ven y déjate maravillar por la majestuosidad de la Patagonia!


En lo más profundo y salvaje de la Patagonia, donde la naturaleza despliega su esplendor en formas majestuosas, se encuentra el Parque Nacional Corcovado, coronado por el magnífico Volcán del mismo nombre. Este coloso da la bienvenida a los aventureros intrépidos que se aventuran en un ecosistema prístino, un remanso de dificilísimo acceso compuesto por bosques siempre-verdes, fiordos serpenteantes, bahías acogedoras, ríos que fluyen con energía desbordante, valles profundos que resguardan secretos ancestrales y lagos escondidos que al verlos se sumergen aún más.
Imagínate explorar vastas extensiones de tierra aún intactas, donde la huella del hombre es mínima y la naturaleza se presenta en todo su esplendor, desafiando a aquellos que se aventuran a descubrir sus maravillas. Este rincón del mundo, resguardado por el golfo de Corcovado y la enigmática bahía Tic Toc, ubicado en la comuna de Chaitén, te invita a sumergirte en un paraíso terrenal lleno de misterio y asombro.
Dentro de los muchos tesoros que guarda este santuario natural, las vistas del imponente Volcán Corcovado serán tu primer regalo. Su perfil majestuoso se alza en el horizonte, recordándote la fuerza indomable de la madre naturaleza. Navegar por la bahía Tic Toc es como adentrarse en un lienzo vivo, donde la calma de las aguas contrasta con la magnificencia de los paisajes circundantes.
Para los amantes de la pesca, el río Corcovado se presenta como un desafío irresistible. Sus aguas albergan historias de capturas épicas y momentos de pura conexión con la naturaleza. Cada lance de la caña es una oportunidad de sumergirse en la tranquilidad del entorno y experimentar la emoción de la captura perfecta. Y, por supuesto, no puedes perder la oportunidad de visitar el ventisquero Yelcho, una maravilla de hielo y nieve que te transportará a un mundo de belleza glacial. La majestuosidad de sus formas y la sensación de estar frente a una fuerza milenaria te harán sentir pequeño en comparación con la grandeza de la naturaleza.
Así que, si estás buscando una aventura que despierte tus sentidos y te lleve a lugares donde la civilización aún no ha dejado su huella, el Parque Nacional Corcovado de la Patagonia Chilena es tu mejor opción.
Galería de Fotografias

En el corazón de esos valles inmensos, donde el río Chacabuco teje su historia entre montañas y pastizales, hay un mundo que aguarda exploración. Imagina caminar por senderos que parecen bordados por la naturaleza misma, cada uno llevándote a una experiencia única, como si el paisaje quisiera contarte sus secretos de forma gradual.
¿Qué tal iniciar con una inmersión en la cultura del Valle de Chacabuco? El nuevo Museo y Centro de Visitantes del Parque Patagonia es una puerta a ese universo ancestral. Te sumerges en historias talladas por etnias nómadas y te preparas para el viaje hacia los tesoros naturales que aguardan.
La ruta escénica X-83 hacia el Paso Roballos es como una pintura en movimiento. Manejar por aquí te regala vistas que desafían la lógica de lo hermoso. Cordones montañosos se alzan en el horizonte mientras los bosques de lengas y ñirres, que en otoño se pintan de un rojo apasionado, te invitan a sumergirte en su encanto.
¡Ah, los lagos! El Cochrane y Jeinimeni son como espejos gigantes que reflejan la majestuosidad de la naturaleza. Desde el Mirador Douglas Tompkins o los senderos de Tamango, la vista es un regalo que la tierra ofrece a quien se aventura a mirar.
¿Y qué me dices de la confluencia del Río Baker con el río Chacabuco? Es como un encuentro mágico entre gigantes acuáticos, un espectáculo natural que te deja sin aliento.
No puedes perderte la experiencia de cruzar las pasarelas sobre el río Chacabuco y el Valle Avilés, sentir la emoción al avistar aves en las lagunas escondidas y caminar entre los bosques de Lenga en su momento más espectacular: el otoño.
Los senderos son como hilos que tejen este tapiz de maravillas naturales. El Sendero Piedra Clavada te lleva a una formación rocosa imponente, mientras que el Valle Lunar en Jeinimeni parece un paisaje salido de un sueño.
Y esos circuitos, como piezas de un rompecabezas que te guían a través de este paraíso: el Circuito Jeinimeni – Avilés y el Circuito Tamango – Valle Chacabuco son como capítulos de una historia que se despliega ante tus ojos a cada paso.
Con senderos que llevan nombres como Laguna Esmeralda, Cañadón Chacabuco, Los Carpinteros o Los Coigües, ¿cómo resistirse a la tentación de explorar cada rincón?
Así que, ¿te animas a dejar tus huellas en estos caminos que la naturaleza ha trazado con tanto esmero? Prepárate para descubrir un universo de belleza, vida silvestre activa y la historia viva de un proyecto que ha transformado la tierra en un tesoro natural incomparable. ¡La aventura aguarda!
Rutas próximas al Parque Nacional Patagonia
Ruta Chile Chico – Puerto Bertrand
Ruta Puerto Bertrand – Cochrane
El secreto a voces de la Carretera Austral te espera: El Ventisquero Colgante.
Este espectacular glaciar milenario suspendido entre majestuosas montañas.
Coronando el parque nacional Queulat, enclavado en un rincón aislado y poco transitado, es un paraíso natural virgen y prácticamente intacto. Sus paisajes son un festín para los sentidos, con fiordos serpenteantes, ríos caudalosos y glaciares majestuosos, todo rodeado por el llamado Bosque Valdiviano, un bosque eternamente verde donde los hongos, helechos y musgos prosperan en la humedad y oscuridad característica.
El Parque Nacional Queulat es el hogar de una variada flora que se encuentra exclusivamente en esta región del planeta. Su selva de árboles longevos y majestuosos, se alzan como guardianes de este paraíso natural. Aquí, cada rincón es una oportunidad para conectarte con la naturaleza en su estado más puro.
Pero uno de los puntos culminantes y menos conocidos del parque es el Ventisquero Colgante. Este glaciar, que se aferra a la vida entre dos montañas cubiertas de vegetación, cuelga a unos 200 metros sobre un arroyo alimentado por el deshielo. Desde el corazón del glaciar, varias cascadas vierten sus aguas y hielo hacia el fondo del arroyo, creando un espectáculo de proporciones épicas.
Para llegar al mirador del Ventisquero Colgante, deberás pasar por la barrera del parque y pagar la entrada. Luego, seguirás un camino de tierra hasta llegar a un pequeño estacionamiento. Desde aquí, se abren varios senderos que te llevarán a explorar los alrededores.
Uno de los senderos te guiará a la Laguna de los Témpanos, desde donde podrás contemplar el Ventisquero desde abajo. El otro sendero te llevará al mirador, situado justo frente al glaciar. La subida puede ser desafiante debido al calor, la densa vegetación y la humedad, pero la recompensa será inolvidable.
Una vez en el mirador, podrás experimentar la magia del Ventisquero Colgante en su máxima expresión. Con paciencia, podrás ser testigo de impresionantes desprendimientos de hielo que retumban en el silencio de la naturaleza.
Este es un espectáculo hipnotizante y emocionante que podrás disfrutar en total soledad. Así que, si buscas una aventura en medio de la naturaleza más asombrosa y poco explorada, el Ventisquero Colgante en el Parque Nacional Queulat es tu destino perfecto en la Carretera Austral chilena. ¡Ven y déjate maravillar por la majestuosidad de la Patagonia!


En lo más profundo y salvaje de la Patagonia, donde la naturaleza despliega su esplendor en formas majestuosas, se encuentra el Parque Nacional Corcovado, coronado por el magnífico Volcán del mismo nombre. Este coloso da la bienvenida a los aventureros intrépidos que se aventuran en un ecosistema prístino, un remanso de dificilísimo acceso compuesto por bosques siempre-verdes, fiordos serpenteantes, bahías acogedoras, ríos que fluyen con energía desbordante, valles profundos que resguardan secretos ancestrales y lagos escondidos que al verlos se sumergen aún más.
Imagínate explorar vastas extensiones de tierra aún intactas, donde la huella del hombre es mínima y la naturaleza se presenta en todo su esplendor, desafiando a aquellos que se aventuran a descubrir sus maravillas. Este rincón del mundo, resguardado por el golfo de Corcovado y la enigmática bahía Tic Toc, ubicado en la comuna de Chaitén, te invita a sumergirte en un paraíso terrenal lleno de misterio y asombro.
Dentro de los muchos tesoros que guarda este santuario natural, las vistas del imponente Volcán Corcovado serán tu primer regalo. Su perfil majestuoso se alza en el horizonte, recordándote la fuerza indomable de la madre naturaleza. Navegar por la bahía Tic Toc es como adentrarse en un lienzo vivo, donde la calma de las aguas contrasta con la magnificencia de los paisajes circundantes.
Para los amantes de la pesca, el río Corcovado se presenta como un desafío irresistible. Sus aguas albergan historias de capturas épicas y momentos de pura conexión con la naturaleza. Cada lance de la caña es una oportunidad de sumergirse en la tranquilidad del entorno y experimentar la emoción de la captura perfecta. Y, por supuesto, no puedes perder la oportunidad de visitar el ventisquero Yelcho, una maravilla de hielo y nieve que te transportará a un mundo de belleza glacial. La majestuosidad de sus formas y la sensación de estar frente a una fuerza milenaria te harán sentir pequeño en comparación con la grandeza de la naturaleza.
Así que, si estás buscando una aventura que despierte tus sentidos y te lleve a lugares donde la civilización aún no ha dejado su huella, el Parque Nacional Corcovado de la Patagonia Chilena es tu mejor opción.




